Los lotes de archivos sobre Jeffrey Epstein publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, como era de esperar, han revelado la extensión de una red de influencias creada a partir de una extraordinaria capacidad para determinar con exactitud lo que algunas de las personas más ricas y poderosas del mundo querían y necesitaban.
El delincuente sexual incluso pudo seguir operando después de pasar 13 meses en prisión tras ser condenado en 2008 por cargos relacionados con la prostitución de una menor.
Pero lo que un día fue fuente de dinero, información, privilegios y lujos, hoy constituye un letal virus que se expande entre aquel selecto grupo de asociados con los que convivió hasta su arresto y muerte en prisión en 2019.
La “tóxica cepa”, desarrollada al amparo de una red de abuso sexual de menores de edad procedentes de varios países, afecta múltiples regiones del mundo, incluyendo a Europa. En el Viejo Continente ha hecho presencia de distintas maneras en Noruega, Reino Unido, Francia, Polonia, Lituania, Letonia, Eslovaquia, Alemania, Irlanda, Bélgica y Turquía.
En algunos países, los magistrados examinan los archivos desclasificados para no dejar ningún cable suelto, mientras que en otros, la presión aumenta para hacerlo y esclarecer el tipo de conductas asociadas por sus connacionales con un individuo que habría puesto al servicio de sus camaradas centenares de mujeres jóvenes.
En el Reino Unido, el goteo de escándalos ya se tradujo en el primer acto de justicia. La mañana del 19 de febrero, las autoridades arrestaron al expríncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, por el posible abuso de un cargo público para beneficio personal, delito que implica pena de cárcel de por vida.
La policía británica no dio detalles sobre la acusación, pero se sabe que como enviado comercial a Singapur, China y Vietnam, pudo haber compartido información confidencial a cambio de privilegios y otros favores.
En Nueva York, desde 2001, enfrenta una demanda civil presentada por Virginia Giuffre, quien denunció que la obligaron a tener relaciones sexuales con Andrés en tres ocasiones, incluso cuando tenía 17 años. Giuffre se quitó la vida a principios de 2025. Andrés, de 66 años, ha negado sistemática y enérgicamente cualquier irregularidad.
Pero no sólo las investigaciones han sacudido al Palacio de Buckingham, sino también al 10 de Downing Street. El premier Keir Starmer nunca conoció a Epstein, pero enfrenta enorme presión por haber nombrado a Peter Mandelson embajador del Reino Unido en Washington, a pesar de que miembros de su partido habrían advertido que era una elección arriesgada por sus nexos con el magnate.
Los documentos desclasificados por el Departamento de Estado, sugieren que Mandelson, quien también fue Comisario Europeo de Comercio, compartió información sensible del gobierno con Epstein tras la crisis financiera mundial de 2008; y habría recibido tres depósitos bancarios por un total de 75 mil dólares.
Los críticos afirman que el caso ha demostrado que el juicio de Starmer como premier es cuestionable. De las investigaciones en curso dependerá si recupera o no la confianza de la opinión pública y al interior de su partido.
El virulento archivo también ha desatado una tormenta política en Noruega. Thorbjorn Jagland, quien fuera ministro de 1996 a 1997, enfrenta acusaciones de corrupción con relación a Epstein. De acuerdo con información divulgada, entre 2011 y 2018 visitó los domicilios de Epstein en París, Nueva York y Palm Beach, mientras que en 2014, en un correo electrónico, pide asistencia financiera para hacerse de un domicilio en la capital noruega, Oslo.
También están bajo fuego el prominente diplomático noruego Terje Rod-Larsen, uno de los arquitectos de las negociaciones entre Israel y Palestina que condujeron a los Acuerdos de Oslo en la década de 1990, así como la casa real, al igual que la princesa noruega Mette-Marit.
La esposa del príncipe heredero Haakon se reunió con Epstein en varias ocasiones y mantuvo correspondencia con él entre 2011 y 2014, después de que ya había sido condenado por abuso sexual. La princesa aparece cientos de veces en documentos recientemente publicados.
En un correo electrónico que envió desde su cuenta de correo electrónico oficial, pregunta: “¿Es inapropiado que una madre proponga a su hijo de 15 años dos mujeres desnudas con una tabla de surf como papel tapiz?”.
Mette-Marit ha dicho en un comunicado que hizo “una evaluación incorrecta” al mantener el contacto y ofreció “profunda simpatía y solidaridad” a las víctimas del delincuente sexual.
El terremoto Epstein también mantiene ocupada a la fiscalía de París, que trata de identificar los delitos cometidos por ciudadanos franceses o en territorio francés. Hasta el 17 de febrero, había cinco casos abiertos involucrando a personalidades del ámbito político, diplomático y cultural.
Entre ellos está Jack Lang, quien fuera ministro de Cultura de Francois Mitterrand. Su nombre, junto con el de su hija mayor, Caroline, aparece en una transacción inmobiliaria offshore en Marruecos. A su hija además se le señala con relación a una empresa fundada por Epstein con sede en las Islas Vírgenes estadounidenses en 2016.
En Eslovaquia, el asesor de seguridad nacional del actual primer ministro, Miroslav Lajcák, dimitió después de que los documentos exhibieran que intercambió mensajes sobre niñas menores y asuntos diplomáticos con el fallecido agresor sexual. En Alemania, el Deutsche Bank ha salido raspado por haber aceptado a Epstein como cliente en 2013. Según documentos publicados recientemente, allí tenía más de 40 cuentas bancarias y albergaba gran parte de sus actividades. La entidad financiera ha declarado que “eso fue un error”.
En Bruselas, el príncipe Laurent, hermano del rey Felipe, se ha distanciado con firmeza de Epstein, asegurando rotundamente que rechazó varias solicitudes de contacto, en tanto que la Comisión Europea investiga si el antiguo Comisario de Comercio, Peter Mandelson, incumplió las normas internas en sus tratos con el personaje.
La presión al Ejecutivo comunitario aumenta. El veterano euroescéptico británico y líder del partido Reform UK, Nigel Farage, ha pedido una investigación sobre Mandelson, para aclarar si transmitió información confidencial o sensible a Epstein. El eurodiputado alemán Markus Buchheit, de la fracción de extrema derecha en el Parlamento Europeo, Grupo Europa de las Naciones Soberanas, pregunta a la Comisión Europea si posee información sobre los señalamientos contra Mandelson y desde cuándo.
(Con información de El Universal)


