La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha asegurado este jueves que su Gobierno no tiene “nada que esconder” con respecto a los envíos humanitarios a Cuba. También ha reiterado que no tiene ningún problema en publicar toda la información sobre la venta comercial de combustible a la isla, una de las modalidades en las que el país enviaba crudo hasta que, a inicios de año, el Gobierno de Donald Trump amenazó con imponer aranceles a quienes suministren a La Habana con carburantes.
Sheinbaum ha vuelto a plantear este jueves que baraja alternativas para reanudar las entregas de combustible por motivos humanitarios. “Nosotros no tenemos nada que esconder con Cuba, al revés, estamos orgullosos de apoyar al pueblo cubano”, ha resaltado la mandataria en su conferencia matutina. Y ha ido más allá: “Es la mejor tradición diplomática que ha tenido nuestro país. Porque México es hermano de los pueblos”.
En ese mismo tono, ha negado que su Gobierno haya clasificado durante cinco años la información sobre las ayudas a Cuba, en referencia a la respuesta que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) ofreció, vía transparencia, al periódico mexicano El Universal sobre mantener en reserva los detalles de los envíos.
La Cancillería afirmó, a través de un oficio enviado al rotativo, que La Habana ha pedido que se dejasen de publicar esos datos porque “grupos antagónicos” han difundido “información falsa” al respecto. De acuerdo con el diario, la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo solicitó que se mantuviese bajo reserva la información.
Como argumento, el Gobierno de Sheinbaum aseguró que Cuba le ha expresado que ha “identificado, como un latente riesgo, la posibilidad de que la gobernabilidad, la paz pública y el Estado de derecho se vean comprometidos, generando caos social, ingobernabilidad e insurgencia de grupos de choque”.
En ese sentido, la presidenta ha negado la noticia con rotundidad: “Es falso. Cuba nunca ha pedido que reservemos la información”.EL PAÍS consultó a la SRE y, hasta el momento, no ha obtenido respuesta.
La relación entre México y Cuba, pero sobre todo de los Gobiernos de Claudia Sheinbaum y su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, ha sido un tema espinoso con Estados Unidos, su principal socio comercial y con quien comparten más de 3.000 kilómetros de frontera.
La Habana ha dependido históricamente de la importación de grandes cantidades de combustible a través de sus países aliados —en un principio, la URSS, luego Venezuela y, en los últimos años, México— para echar a andar su sistema eléctrico obsoleto, con centrales de la época soviética.
El bloqueo petrolero apretó aún más la crónica crisis económica de la isla, que acumula una caída del PIB del 15% desde la pandemia, con apagones diarios que en muchas regiones superan las 20 horas.
En ese sentido, el Gobierno de Sheinbaum paró en seco los envíos de petróleo por temor a las represalias estadounidenses. Sin embargo, el Ejecutivo mexicano ha enviado hasta ahora más de 3.000 toneladas de víveres y alimentos.
A finales de marzo, el buque con bandera rusa Anatoly Kolodkin, atracó en la isla con más de 730.000 barriles de crudo. Se trató de la primera nave con carburante en más de tres meses de asedio energético. Washington aclaró en ese entonces que el permiso no era un cambio de política y se permitió el paso del tanquero para satisfacer las “necesidades humanitarias del pueblo cubano”. Por el momento, México no ha reactivado las exportaciones de petróleo. En ese sentido, EE UU afirmó que decidirá la entrada de combustible a la isla “caso por caso”.
(Con información de El País)


